Comiendo en Tayua

Hoy almorcé por recomendación de un buen amigo en Tayua. Según su página en Facebook son un Gastropub, pueden buscar sobre esto en Google.

Yo se los pongo más sencillo.

Tayua es un restaurante/café/bar/panadería en Concepción de Ataco.

Es un espacio acogedor con muchas cosas vintage que además de decorar el lugar también están a la venta, desde un jarrón hasta una mesa.

El menú es corto. Es comida saludable pero presentada de una manera muy interesante, allí mismo hornean el pan y hacen las pastas. Usan ingredientes sencillos y cultivables en un huerto casero pero que combinados con amor saben delicioso. Son platos que sorprenden y sobre todo a un buen precio.

La visita a Tayua inició con un refresco de mora, fresa y albahaca.

Fresa, mora y albahaca.

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Esta deliciosa, sorprendete y refrescante bebida vino acompañada de una entrada: Rollito al fresco es una combinación de queso azul, nueces y berro -muy típico de la zona- enrollado en jamón serrano cubierto de mermelada de mora hecha en casa. Preguntamos por la mermelada de mora para llevar a casa pero no se había terminado el stock, es una cosa por la que debemos volver.

Rollito al fresco. Jamón serrano, queso azul, nueces, mermelada de mora y berro.

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Luego pasamos a los platos fuertes.

Con Marcela compartimos un sandwich Portobella y un Estofadito al café.

El sandwich en un pan de albahaca recién horneado tenía como centro un hongo portobello relleno de queso ricotta, tomatitos y berenjenas deshidratadas.

Todos los sandwich vienen con un acompañamiento, nosotros elegimos unas papas con oliva y especies. Nos sorprendió que en realidad era una ensalada de papas helada, muy rico.

Portobella: pan de albahaca con hongo portobello relleno de queso ricotta, tomatitos y berenjenas al sol.

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Luego seguimos con el Estofadito al café. Eran unos deliciosos trocitos de lomo de res, estofado con salsa de café, tocino, hongos y algunas hierbas aromáticas con pan recién horneado. Se podía acompañar con papas fritas o con fetuccini hecho en casa, escogimos comerlo como una pasta junto al berro y tomatitos con oliva que acompañaban el fetuccini.

Sobre el postre no podemos opinar, no alcanzamos a llegar, les prometemos que para la próxima los probaremos y esperamos nos sorprendan como hoy.

Lo que sí podemos recomendarles son los baguettes de albahaca y de aceitunas negras que venden en la panadería y también los quesos ahumados.

Es un buen lugar. Se los recomendamos.

Opinión pública, medios y ética periodística

Bourdieu en su artículo “La opinión pública no existe” asegura en un análisis de las encuestas que estas suponen que todos pueden tener una opinión, que todas las opiniones tienen el mismo peso y que plantearle las mismas preguntas a todo el mundo presupone que hay un consenso sobre los temas a abordar. El autor señala que esa opinión pública no existe pues lo que hacen las encuestas mas bien, es pedirle a la gente que tome postura sobre opiniones formuladas.

Los medios a través de las cuales se difunden estas encuestas son herramientas para influenciar la opinión pública o al menos para posicionar en la mente de las masas temas de interés para los sectores que representan y que abonan a esos intereses.

Los medios de difusión no son imparciales ni tampoco son objetivos por mucho que nos lo digan, en muchas ocasiones tampoco sus publicaciones son éticas. Desinforman, callan y a veces manipulan la verdad. Ricardo Vaquerano, editor de El Faro aseguraba en un foro que “las publicaciones periodísticas se contaminan muchas veces de decisiones comerciales o políticas”.

El Faro, un periódico digital reconocido por destapar actos de corrupción, por ejemplo nunca publicó nada del caso CEL-ENEL donde uno de sus accionistas estaba siendo enjuiciado por corrupción en una negociación sobre recursos energéticos con una empresa italiana.

Otro ejemplo de esto es la publicación del lunes 8 de septiembre de 2014 de La Prensa Gráfica luego de hacer una encuesta a 1,200 personas sobre la reforma tributaria, la madera del matutino se titulaba así: “Rechazo popular a nuevos impuestos”.

Al revisar la encuesta los datos muestran que del 100% de los entrevistados 70.4% no conoce la reforma tributaria o que no respondió. Es decir que de 1,200 personas solamente hay un 29.6% que sí responde y opina sobre la reforma tributaria. De esos 1,200 entrevistados hay únicamente un 16.5% (198 personas) que califican la reforma de mala o muy mala.

Frente a la pregunta “¿Qué aspecto negativo destacaría usted de la reforma fiscal recién aprobada por la Asamblea?” un 66.5% responde que no la conoce, un 12.2% no responde y un 2.8% dice que no hay nada negativo. Hay un 81.6% que dice que no hay nada malo con la reforma sin embargo el titular de uno de los dos periódicos de alta circulación en el país dice otra cosa.

En El Salvador, a mi juicio, hace falta mayor regulación de los medios de comunicación. Al plantear este tema siempre se argumenta que “nadie obliga a los ciudadanos que leer o ver en la televisión” y es cierto, sin embargo hay que reconocer que los medios están concentrados en un 95% en manos de privados y que los espacios para los Medios Públicos y Comunitarios son reducidos lo que limita el acceso a otras voces.

Un Observatorio Ciudadano de Medios para darle más calidad al periodismo y reducir en mayor medida las faltas a la ética periodística podría ser una buena iniciativa. También hacer vinculante el Código de Ética para Periodistas de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES).

Ideología y polarización

Durante la campaña electoral era común escuchar tanto a candidatos a puestos de elección popular y a algunos “analistas políticos” que lo que este país necesitaba –como receta mágica para avanzar en el desarrollo sostenible- era “dejar de lado las ideologías que tanto daño nos hacen y trabajar por el bien de la gente”. ¿Tenemos que desechar nuestra ideología entonces?

Si uno no sabe qué es la ideología y piensa que el término se reduce a ser derecha o izquierda y que en este país hay dos ideologías aparentemente contrarias -ser del FMLN o de ARENA- que nunca se van a poder poner de acuerdo; entonces sí, tiene sentido desideologizarnos.

Pero Vallés dice que la ideología es -en términos prácticos- un conjunto de ideas, de valores y de cosas en las que uno cree. Más allá de las ideologías lo que frena el trabajo en conjunto entre personas con distintas visiones, ideas y valores son los intereses particulares o colectivos que representan o que los patrocinan. No es posible, desde mi punto de vista, andar por el mundo sin ideología y menos hacer política sin creer en nada pretendiendo creer en todo.

Un estudio de la Universidad de Vanderbilt de 2012 sobre Cultura Política de la Democracia en El Salvador y América Latina, señala que cerca de un 70% de los salvadoreños dice no sentir simpatía por ningún partido político; de igual forma, en un gráfico sobre la ubicación ideológica hay un buen número de personas que se sitúan entre cuatro y seis, donde 1 es izquierda y 10 es derecha. ¿Quiere decir que estas personas no tienen ideología o que la dejaron de lado? No, siguen creyendo en cosas y compartiendo valores, sólo se encuentran ideológicamente al centro.

El llamado de los políticos a “dejar las ideologías de lado” mas bien es una estrategia para ganar adeptos que no se sienten a los extremos y que –erroneamente- creen que la ideología es mala. En el fondo, lo que estos políticos y analistas están haciendo no es llamar a desideologizarnos, eso sería llamarnos a no creer en nada –aunque también les sería útil-, sino a despolarizarnos.

De allí surge una última pregunta: ¿Es buena o mala la polarización?

En general considero que la polarización política es mala. Posturas tan extremas y diferentes entre sí pueden llevar a la ingobernabilidad pues limita los puntos de coincidencias. Los partidos políticos en El Salvador, sobre todo en época de elecciones, buscan incrementar la polarización para reforzar el voto duro y reducir la brecha de los centros hacia los extremos, es casi como obligar a la gente en un momento a decidir entre uno de los dos.

GANA en ese sentido juega un papel clave de pivote para la toma de decisiones y también como un espacio de encuentro ideológico para los que no se sienten tan a la derecha arenera ni tan a la izquierda. Sin embargo, aún es necesario que surjan otros partidos políticos y construyan estructura partidaria y territorial para reducir la polarización y que, las personas con otras ideologías encuentren su espacio. Obviamente al tener tantos partidos si bien la democracia crece, la gobernabilidad se reduce, es más fácil poner de acuerdo a tres que a diez.

La doble moral de las relaciones internacionales

En las relaciones internacionales es importante la autoridad moral de los países para pedir a otros de forma individual o desde un colectivo como la ONU, la CELAC o el SICA que adopten ciertas medidas sobre todo relacionadas a derechos humanos, seguridad y políticas económicas.

Luego de una amplia discusión en clase de Introducción a Ciencia Política queda claro que un país no es o no soberano ­de manera total­ sino que existen grados de soberanía en distintos temas como en materia energética, económica o alimentaria.

Si un país importa el 80% de la energía que consume definitivamente no es soberano en el tema energético y debe de buscar fortalecer su matriz energética que le permita mayor autonomía en el tema. Tampoco hay que creer que uno ­como pais­ es autosuficiente.

Nadie goza de todos los recursos que necesita y por tanto es necesario hacer alianzas que promuevan una forma de soberanía compartida como intenta hacerlo ALBA o Petrocaribe.

Cuba pese al bloqueo económico de más de 50 años con Estados Unidos ha sido soberano en tomar algunas decisiones en materia social que le han servido ­además de sobrevivir al imperio­ para establecer alianzas económicas y de desarrollo con otros países demostrando en cierta medida que se puede salir adelante sin ceder a las presiones de los gringos. Y en eso Cuba tiene autoridad moral.

La autoridad moral en el contexto intetnacional es importante no solo porque influye en el fortalecimiento de la soberania de cada país sino también porque aumenta la legitimidad del Estado con sus gobernados.

Hace un año Estados Unidos por ejemplo publicó un índice de los países que más violan los derechos humanos en el mundo, en el documento incluyó a Cuba sin incluir o mencionar a su base militar en Guantánamo que ha sido conocida por ser uno de los lugares donde más se violan los derechos humanos de sus prisioneros.

También renegó de que Rusia intentará colocar una base militar en la isla cuando ellos a pesar de que Obama anuncio que cerraría Guantánamo en su primer año de gobierno, es decir hace muchísimo tiempo, aun la mantienen.
Al parecer, la doble moral también es parte fundamental de las relaciones internacionales.

A propósito de la Sala de lo Constitucional

Vallés en la sección tres de su libro introductorio a la Ciencia Política hacer referencia a la importancia del control de la constitucionalidad y a la necesaria interpretación de la constitución para dirimir los conflictos sobre las reglas que marcan la cancha a los distintos poderes.

Esta interpretación le corresponde, de acuerdo al texto, a los tribunales constitucionales quienes, se supone, están conformados por expertos en derecho que son nombrados, dependiendo del sistema, por el parlamento o de manera conjunta con otros actores de la vida política y que no tienen ninguna vinculación partidaria, al menos legal (inscritos en un partido).

Estos tribunales, de acuerdo a algunos analistas son considerados un “cuarto poder” y gozan de una importante independencia de las mayorías política, supuestamente para tomar decisiones de manera autónoma. Tienen un súper poder pues su “palabra es definitiva y no acepta apelaciones sobre las reglas del juego contenidas en la constitución”.

Me parece importante que exista un mecanismo para dirimir conflictos sobre reglas del juego, también que los órganos de poder deban de tener cierto grado de independencia unos de otros, en lo que no estoy de acuerdo es en darle un cheque en blanco a un “cuarto poder” para que bajo la bandera de la “independencia” y los dueños de la verdad, pongan la última palabra sobre decisiones políticas sin que se les pueda interpelar como si la verdad fuera absoluta.

Luego de algunas resoluciones polémicas que emiten los magistrados de la Sala de lo Constitucional como el voto cruzado recientemente y de otras que convenientemente callan y tienen engavetadas como la Amnistía, algunos casos de violaciones a derechos humanos, la dolarización o el TLC, recuerdo el Editorial UCA de diciembre de 2014 que en su último párrafo concluye sobre el poder desmedido, a mi juicio, que tiene este organismo al asegurar que “se puede llegar al extremo de creer que las decisiones que se toman (en la Sala de lo Constitucional) solo pueden ser apeladas ante una corte celestial.”

La independencia es necesaria para tomar decisiones cuando uno es el árbitro de un partido, la estabilidad también –no olvidemos que los magistrados de la Sala de lo Constitucional son elegidos para nueve años-, sin embargo pensar que uno jamás se equivoca y que nadie puede corregirnos la plana es un peligro para el sistema de poder. En definitiva considero que, si todos los demás órganos en mayor o menor medida están sometidos al control o vigilancia de otros, la Sala de lo Constitucional por ser el árbitro central también debería de someterse estas reglas.

Sobre la estructura del Estado

Vallés en su texto haciendo eco a lo expresado por Platón sobre las exigencias democráticas asegura que “menos estado equivale a mejor estado”.

Al respecto, difiero de dicha afirmación porque no creo que el tamaño de un estado asegure mejores resultados por si mismo, me parece en sí, una forma muy reducida de verlo y porque lo “mejor” es bastante relativo desde donde uno lo mire o del interés que defienda o persiga.

Aseverar por tanto que menos estado es mejor estado me parece irresponsable pues ellos infieren que un grupo minoritario de expertos son capaces de tomar decisiones más efectivas, más acertadas y de “mejor” beneficio que “los menos instruídos, menos capaces y más pobres”, aunque reconozco que sin duda, existe una desigualdad social que no puede pasar desapercibida, sin embargo, olvidan que esa “minoría de expertos” que podría tomar las decisiones en un estado donde todo lo demás está “outsource” no se encuentran exentos de tomar la oportunidad y caer en la tentación de utilizar al Estado para su beneficio personal o a favor de un sector que representen e imponer “su tiranía”.

¿Para quién está gobernando este estado más pequeño si se está reconociendo que las mayorías “menos instruídos, menos capaces y más pobres” son los que tienen amplias necesidades? Para el mismo y para el sector que está “detrás” de estos expertos.

Si un Estado tiene menos responsabilidades con la sociedad -en donde la mayoría son pobres y menos capaces-, es lógico que la estructura del Estado sea menor.

Sin embargo, hay algunos ejemplos en el sur sobre todo en en Argentina y Ecuador de cómo esa reducción funcional y estructural acompañada de la privatización de empresas y servicios públicos debilitó la capacidad del Estado a reaccionar en ciertas situaciones en dónde se necesitaba mayor cohesión social para salir adelante, hoy estos países están fortaleciendo el rol del estado, lo cual tampoco implica crecer en “personal funcionario” o crear más instituciones.

Lo que se necesita, desde mi punto de vista, es mas bien un Estado fuerte, con dientes para actuar, responsable, eficiente y con amplios espacios de participación desde los cuales se vigile el uso correcto de los recursos públicos que le han sido encomendados para su administración.

Me parece curioso que grupos de derecha o liberales en El Salvador pidan un estado más pequeño cuando en el caso de la Ley de Acceso a la Información Pública el gobierno propuso en 2009 otorgar al Tribunal de Ética Gubernamental (ya existente) la facultad de ser el ente rector de la implementación de la LAIP para evitar crear nueva institucionalidad, y FUSADES, quien constantemente pide a través de sus informes de coyuntura un estado más pequeño y eficiente, propuso la creación de una nueva institución para supuestamente “asegurar el derecho”, así se creó el Instituto de Acceso a la Información Pública como finalmente quedó aprobado en la ley. Existe sin duda una falta de coherencia.

Legitimidad, carisma y poder político

Vallés en su texto “Ciencia Política, una introducción” señala que Weber intentó definir al menos tres fuentes de legitimidad del poder político. Muchas de ellas están presentes en los poderes políticos de nuestro país.

Posiblemente los salvadoreños –en su mayoría- respaldan posiciones de poder de acuerdo al carisma o la tradición de quien ostenta el poder político más allá de la racionalidad o peor aún, del rendimiento demostrado.

Esto por supuesto es una suposición, habría por tanto que analizar el comportamiento electoral de acuerdo a lo que representan los candidatos que corrieron en contienda para delimitar mejor la discusión.

Sin embargo, y en una lectura rápida del pasado encuentro electoral, llama la atención el caso de San Miguel en la elección para concejos municipales 2015-2018 entre Will Salgado por GANA, quien ha gobernado el municipio durante más de 15 años y con distintos partidos, y Miguel Pereira, un joven que en el gobierno del Presidente Funes ocupó un cargo relacionados los temas de juventud, quien terminó ganador por el FMLN.

Esta elección, revela algunos indicios de que es posible obtener el poder político sin haber demostrado rendimiento y sin carisma –del cual, aparentemente gozaba el edil que corría por la reelección-. Salgado es, un reflejo de la tradición, del como asegura Vallés “siempre se ha hecho así”.

¿Será entonces que la tradición de ocupar el poder como una esfera personal y privada que sirve para involucrar a sus familiares cercanos en puestos de poder político le jugó a Will Salgado en contra de su carisma natural? ¿O es que la tradición no es el mejor atributo para ganarse a los que deciden como quien obtiene el poder político?

El mismo texto (Vallés) asegura que el concepto de legitimidad es más amplio que el de la legalidad. ¿Qué valora más la gente? ¿Lo legal o lo legítimo y ético? En el mismo caso electoral. ¿Es legal que sus familiares más allegados –hijo y hermanos- ocupen puestos de poder y corran como candidatos? Sí. ¿Es legítimo y ético? Es discutible.

Probablemente no tanto sí las figuras se han construido a partir de alguien que desde su función pública los promueve. Pero esto falta de legitimidad no obstruyó que la hermana de Salgado fuera diputada durante algunos períodos previos a este elección. ¿Será que esto contribuyó a quedare fuera de la silla edilicia dónde gobernó década y media?

Un funcionario con poder político podría no hacer algo tan legal pero si muy ético y legítimo. Por ejemplo, podría revelar un documento reservado (lo cual no es legal) si este contribuye a transparentar una situación en donde existe una duda razonable sobre la legalidad de la acción. ¿Sería la legalidad de la acción –revelar el documento- más valorada que la legalidad de ocultar una información que podría aclarar un debate público? ¿Qué valora más la gente que decide quienes ocupan el poder político? ¿Qué valoran más los salvadoreños?

De una u otra manera, sí es posible ocupar el poder político sin legitimidad, lo hicieron los militares en el país durante los 70s, pero es difícil incluso usando la fuerza –como también sucedió- mantenerlo por mucho tiempo, como también la historia nos demuestra pasó.

Blogs de El Salvador

En algún momento de la historia de este país, antes de que Twitter y otras redes sociales -sí, hubo un antes- revolucionaran en nuestro país la forma en la que compartíamos información, existía una fuerte comunidad de blogueros salvadoreños. Hoy en menor medida que en aquellos años en los que nos reuníamos como comunidad de bloggeros y hacíamos concursos de blogs salvadoreños todavía hay muchos que escriben y utilizan los blogs como una herramienta poderosa para compartir contenido. Talvez alguno de los que lea este post tiene ese pedazo de historia de los concursos que pueda compartirme.

De aquella época recuerdo muy bien -porque los leía con frecuencia- a David Mejía, Hunnapuh, Juan Carlos SuraMario Francia, Soy Salvadoreño, Katherine Montero, Ana Escoto (Aniuxa), Roberto Linares y Carolina Navas. Hay algunos más cuyos blogs que se me escapan en estos momentos pero recuerdo la diversidad de contenido que podías encontrar en la red.

Luego del surgimiento de las redes sociales -tal como las conocemos hoy- algunos abandonaron sus blogs por la rapidez de comunicación que las “nuevas tecnologías” nos ofrecian, otros adquirieron otros compromisos -tuvieron hijos, se casaron, “crecieron”, fueron a la U, etc- lo cual ya no les permitieron seguir actualizandolos con la frecuencia que lo hacían, hasta que en algún momento fueron desapareciendo.

Hay cosas que necesitan mayor profundidad para desarrollarse, necesitan más de 140 caracteres y en El Salvador, hay gente que le apuesta a eso: al contenido, a la profundidad y a la calidad de lo que escribe y comparte. Éste es un directorio de blogs salvadoreños, para que los leamos, para que aprendamos y para que nos animemos nosotros también a escribir. Si sabés de algún blog salvadoreño que no esté en este listado, déjalo en los comentarios para agregarlo.

  1. DAMR.net, el blog de David Mejía
  2. Hunnapuh Comentarios
  3. Sura’s Way
  4. Quo Vadis?
  5. Soy Salvadoreño
  6. Queith, el blog de Katherine Montero
  7. Nunca falta alguien que sobre
  8. Sr. Byte
  9. Carol Monroe
  10. Alta Hora de la Noche
  11. La Bitacora Woodiesca
  12. Que Joder
  13. Simeonistico
  14. Un tal self
  15. Crónicas Guanacas
  16. Docta Ignorantia
  17. El rincón de Cisko

Aquí Carol nos dejó una lista que hizo ella.