Si coges un papel y lo doblas por la mitad y lo sigue doblando una y otra vez verás qué pronto resulta imposible seguir haciéndolo. Lo más probable es que no lo puedas doblar más de seis veces, sin que importe mucho el tamaño de la hoja que utilices. Si empleas un papel fino, podrás doblarlo siete veces y con dificultad hasta ocho, pero por muy delgado que sea no podrás pasar de ahí.
Curiosamente, si pudiéramos seguir doblándolo, rápidamente se produciría un fenómeno aún más soprendente, ya que el grosor se haría gigantesco. Con un papel normal, cuyo espesor viene a ser de unas 0,8 décimas de milímetro, al doblarlo 42 veces adquiriría un grosor de ¡351.000 kilómetros!, casi la distancia de la Tierra a la Luna.
Fuente: El Origen de Las Cosas






Edgar
May 17th, 2007
Voy a probar con una hoja de mi cuaderno
Teofilo
June 14th, 2009
Cierto, Cierto. Muy cierto!
Doblé el papel 39 veces y estuve a pocas cuadras de llegar a la luna. Como ya era de noche me dió sueño y fui a dormir. Jejeje.
Probé con papel simple extra fino y… conclusión: “Cierto, muy cierto!”