Legitimidad, carisma y poder político

Vallés en su texto “Ciencia Política, una introducción” señala que Weber intentó definir al menos tres fuentes de legitimidad del poder político. Muchas de ellas están presentes en los poderes políticos de nuestro país.

Posiblemente los salvadoreños –en su mayoría- respaldan posiciones de poder de acuerdo al carisma o la tradición de quien ostenta el poder político más allá de la racionalidad o peor aún, del rendimiento demostrado.

Esto por supuesto es una suposición, habría por tanto que analizar el comportamiento electoral de acuerdo a lo que representan los candidatos que corrieron en contienda para delimitar mejor la discusión.

Sin embargo, y en una lectura rápida del pasado encuentro electoral, llama la atención el caso de San Miguel en la elección para concejos municipales 2015-2018 entre Will Salgado por GANA, quien ha gobernado el municipio durante más de 15 años y con distintos partidos, y Miguel Pereira, un joven que en el gobierno del Presidente Funes ocupó un cargo relacionados los temas de juventud, quien terminó ganador por el FMLN.

Esta elección, revela algunos indicios de que es posible obtener el poder político sin haber demostrado rendimiento y sin carisma –del cual, aparentemente gozaba el edil que corría por la reelección-. Salgado es, un reflejo de la tradición, del como asegura Vallés “siempre se ha hecho así”.

¿Será entonces que la tradición de ocupar el poder como una esfera personal y privada que sirve para involucrar a sus familiares cercanos en puestos de poder político le jugó a Will Salgado en contra de su carisma natural? ¿O es que la tradición no es el mejor atributo para ganarse a los que deciden como quien obtiene el poder político?

El mismo texto (Vallés) asegura que el concepto de legitimidad es más amplio que el de la legalidad. ¿Qué valora más la gente? ¿Lo legal o lo legítimo y ético? En el mismo caso electoral. ¿Es legal que sus familiares más allegados –hijo y hermanos- ocupen puestos de poder y corran como candidatos? Sí. ¿Es legítimo y ético? Es discutible.

Probablemente no tanto sí las figuras se han construido a partir de alguien que desde su función pública los promueve. Pero esto falta de legitimidad no obstruyó que la hermana de Salgado fuera diputada durante algunos períodos previos a este elección. ¿Será que esto contribuyó a quedare fuera de la silla edilicia dónde gobernó década y media?

Un funcionario con poder político podría no hacer algo tan legal pero si muy ético y legítimo. Por ejemplo, podría revelar un documento reservado (lo cual no es legal) si este contribuye a transparentar una situación en donde existe una duda razonable sobre la legalidad de la acción. ¿Sería la legalidad de la acción –revelar el documento- más valorada que la legalidad de ocultar una información que podría aclarar un debate público? ¿Qué valora más la gente que decide quienes ocupan el poder político? ¿Qué valoran más los salvadoreños?

De una u otra manera, sí es posible ocupar el poder político sin legitimidad, lo hicieron los militares en el país durante los 70s, pero es difícil incluso usando la fuerza –como también sucedió- mantenerlo por mucho tiempo, como también la historia nos demuestra pasó.

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