Opinión pública, medios y ética periodística

Bourdieu en su artículo “La opinión pública no existe” asegura en un análisis de las encuestas que estas suponen que todos pueden tener una opinión, que todas las opiniones tienen el mismo peso y que plantearle las mismas preguntas a todo el mundo presupone que hay un consenso sobre los temas a abordar. El autor señala que esa opinión pública no existe pues lo que hacen las encuestas mas bien, es pedirle a la gente que tome postura sobre opiniones formuladas.

Los medios a través de las cuales se difunden estas encuestas son herramientas para influenciar la opinión pública o al menos para posicionar en la mente de las masas temas de interés para los sectores que representan y que abonan a esos intereses.

Los medios de difusión no son imparciales ni tampoco son objetivos por mucho que nos lo digan, en muchas ocasiones tampoco sus publicaciones son éticas. Desinforman, callan y a veces manipulan la verdad. Ricardo Vaquerano, editor de El Faro aseguraba en un foro que “las publicaciones periodísticas se contaminan muchas veces de decisiones comerciales o políticas”.

El Faro, un periódico digital reconocido por destapar actos de corrupción, por ejemplo nunca publicó nada del caso CEL-ENEL donde uno de sus accionistas estaba siendo enjuiciado por corrupción en una negociación sobre recursos energéticos con una empresa italiana.

Otro ejemplo de esto es la publicación del lunes 8 de septiembre de 2014 de La Prensa Gráfica luego de hacer una encuesta a 1,200 personas sobre la reforma tributaria, la madera del matutino se titulaba así: “Rechazo popular a nuevos impuestos”.

Al revisar la encuesta los datos muestran que del 100% de los entrevistados 70.4% no conoce la reforma tributaria o que no respondió. Es decir que de 1,200 personas solamente hay un 29.6% que sí responde y opina sobre la reforma tributaria. De esos 1,200 entrevistados hay únicamente un 16.5% (198 personas) que califican la reforma de mala o muy mala.

Frente a la pregunta “¿Qué aspecto negativo destacaría usted de la reforma fiscal recién aprobada por la Asamblea?” un 66.5% responde que no la conoce, un 12.2% no responde y un 2.8% dice que no hay nada negativo. Hay un 81.6% que dice que no hay nada malo con la reforma sin embargo el titular de uno de los dos periódicos de alta circulación en el país dice otra cosa.

En El Salvador, a mi juicio, hace falta mayor regulación de los medios de comunicación. Al plantear este tema siempre se argumenta que “nadie obliga a los ciudadanos que leer o ver en la televisión” y es cierto, sin embargo hay que reconocer que los medios están concentrados en un 95% en manos de privados y que los espacios para los Medios Públicos y Comunitarios son reducidos lo que limita el acceso a otras voces.

Un Observatorio Ciudadano de Medios para darle más calidad al periodismo y reducir en mayor medida las faltas a la ética periodística podría ser una buena iniciativa. También hacer vinculante el Código de Ética para Periodistas de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES).

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