Sobre la estructura del Estado

Vallés en su texto haciendo eco a lo expresado por Platón sobre las exigencias democráticas asegura que “menos estado equivale a mejor estado”.

Al respecto, difiero de dicha afirmación porque no creo que el tamaño de un estado asegure mejores resultados por si mismo, me parece en sí, una forma muy reducida de verlo y porque lo “mejor” es bastante relativo desde donde uno lo mire o del interés que defienda o persiga.

Aseverar por tanto que menos estado es mejor estado me parece irresponsable pues ellos infieren que un grupo minoritario de expertos son capaces de tomar decisiones más efectivas, más acertadas y de “mejor” beneficio que “los menos instruídos, menos capaces y más pobres”, aunque reconozco que sin duda, existe una desigualdad social que no puede pasar desapercibida, sin embargo, olvidan que esa “minoría de expertos” que podría tomar las decisiones en un estado donde todo lo demás está “outsource” no se encuentran exentos de tomar la oportunidad y caer en la tentación de utilizar al Estado para su beneficio personal o a favor de un sector que representen e imponer “su tiranía”.

¿Para quién está gobernando este estado más pequeño si se está reconociendo que las mayorías “menos instruídos, menos capaces y más pobres” son los que tienen amplias necesidades? Para el mismo y para el sector que está “detrás” de estos expertos.

Si un Estado tiene menos responsabilidades con la sociedad -en donde la mayoría son pobres y menos capaces-, es lógico que la estructura del Estado sea menor.

Sin embargo, hay algunos ejemplos en el sur sobre todo en en Argentina y Ecuador de cómo esa reducción funcional y estructural acompañada de la privatización de empresas y servicios públicos debilitó la capacidad del Estado a reaccionar en ciertas situaciones en dónde se necesitaba mayor cohesión social para salir adelante, hoy estos países están fortaleciendo el rol del estado, lo cual tampoco implica crecer en “personal funcionario” o crear más instituciones.

Lo que se necesita, desde mi punto de vista, es mas bien un Estado fuerte, con dientes para actuar, responsable, eficiente y con amplios espacios de participación desde los cuales se vigile el uso correcto de los recursos públicos que le han sido encomendados para su administración.

Me parece curioso que grupos de derecha o liberales en El Salvador pidan un estado más pequeño cuando en el caso de la Ley de Acceso a la Información Pública el gobierno propuso en 2009 otorgar al Tribunal de Ética Gubernamental (ya existente) la facultad de ser el ente rector de la implementación de la LAIP para evitar crear nueva institucionalidad, y FUSADES, quien constantemente pide a través de sus informes de coyuntura un estado más pequeño y eficiente, propuso la creación de una nueva institución para supuestamente “asegurar el derecho”, así se creó el Instituto de Acceso a la Información Pública como finalmente quedó aprobado en la ley. Existe sin duda una falta de coherencia.

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